12 destinos de naturaleza a los que tienes que ir antes de que desaparezcan

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A todos estos lugares tienes que ir sí o sí, si te consideras una persona ‘eco’ y con interés por lo que este planeta tiene que ofrecernos. Muchos de ellos han dado un giro hacia el turismo sostenible porque son auténticos paraísos terrenales.

Es la eterna búsqueda del Shangri-La, la forma más fascinante de confeccionar tu personalísima ‘wish list’ viajera. Simbólicos, misteriosos, refrescantes, espirituales… existen tantos edenes como personas en el mundo. Y muchos de ellos, amenazados por la presencia del hombre, han decidido dar un giro hacia un tipo de turismo más ecológico y sostenible.

Viajamos hasta espacios donde el tiempo se detiene, como el silencio de las islas Maldivas, el viento que sopla en el Parque Nacional Namib-Naukluft de Namibia o el hermoso salar de Uyuni, en Bolivia. Elige entre estos doce destinos ese lugar que podría convertirse en tu particular sitio de tu recreo.

Islas Maldivas

El romanticismo parece haberse instalado para siempre en este rosario de islas coralinas que se posan sobre el océano Índico. Más de mil lágrimas distribuidas, como por azar, entre aguas turquesas que invitan a desconectar mientras se escucha el murmullo del mar o se presencia un mágico atardecer. La naturaleza convive con decenas de bungalows sobre el agua, auténticos nidos de amor para cuantos acuden a vivir un sueño a este edén marino.

Formentera

No es necesario alejarse miles de kilómetros para encontrar un vergel. Esta isla balear, con sus aguas turquesas y cristalinas –hogar de la posidonia oceánica– y su naturaleza virginal podría competir con la mejor isla caribeña. Es un destino ideal para practicar ‘slow travel’ mientras se recorren sus faros, calas 
y mercadillos hippies.

Bután

A este reino budista del Himalaya hay quien lo considera el último Shangri-La, ese utópico lugar donde reside la felicidad. Su paisaje envuelto en misterio ha logrado escapar, en parte, a los avances tecnológicos –hasta hace 20 años no se permitió la televisión e Internet–. Es un país fascinante que aboga por el turismo sostenible y pide respeto hacia su ancestral cultura. Una de las visitas imprescindibles es el monasterio del Taktshang, conocido como ‘El nido del tigre’.

Namibia

La desolación de los paisajes desérticos encierra una belleza difícil de asimilar. Esa gran alfombra roja de dunas del Parque Nacional Namib-Naukluft regala tantas perspectivas insólitas que te resultará imposible huir de su hechizo. El explorador sueco Karl Johan Andersson comparó este desierto con el infierno, pero te aseguramos que el sentimiento que despierta cuando lo visitas se aleja del averno.

Bali

Esta isla indonesia, situada entre Java y Lombok, es uno de los rincones idóneos para un retiro espiritual o de salud. Se presta como pocas a la meditación y a la práctica de disciplinas, como el yoga, que armonizan el cuerpo y la mente. Encontrarás buenos centros donde recibir tus primeras clases si aún no te has iniciado en esta práctica. Visita templos tan hermosos como el Pura Ulun Danu Bratan, realiza algún trekking por las colinas sembradas de arrozales o sube hasta el volcán Batur, y termina viendo cómo se oculta el sol cada día. Para los balineses es una obligación crear cosas hermosas, así que aprovecha para visitar sus mercados y traer los mejores recuerdos a casa. El tejido ikat te encantará.

Navarra

Declarado Reserva Natural en 1987, el Nacedero del río Urederra es uno 
de los entornos más espectaculares de la Sierra de Urbasa. Recibe este nombre, que en euskera significa ‘agua bonita’, porque el río nace en el manantial homónimo. ¡Y no podían haber elegido una denominación más acertada! En verano es un placer gozar de la frescura de las cascadas y del color turquesa de las pozas naturales.

Bolivia

Todos los apelativos se quedan cortos cuando visitas el Salar de Uyuni. Con sus 12.000 km2 es el mayor desierto salino del mundo; también el más elevado, porque está situado a 3.600 metros de altitud; y del mismo se extraen anualmente más de 25.000 toneladas de sal. Pero estas cifras se olvidan cuando tienes ante ti un espejo infinito, en época de lluvias, o una serie hipnotizante de figuras geométricas en la estación seca. Existe, además, la posibilidad de dormir en un hotel de sal para gozar de una experiencia completa.

Martinica

Esta isla francesa, situada en el mar Caribe, demuestra que se puede tener un poco de todo sin que nada entre en conflicto. En su perímetro coexisten las playas negras y las de arena dorada, los fondos submarinos y las montañas escarpadas, el acento francés y los ritmos criollos. Pero si hay algo mágico en Martinica esos son sus maravillosos atardeceres. Pasea por sus pueblos, visita los mercadillos, realiza rutas senderistas y disfruta de la calidez humana de sus gentes.

Asturias

Existen muchos motivos para escoger esta región como destino de vacaciones en verano: su gastronomía, las fiestas tradicionales, sus innumerables rutas naturales y, también, su hermosa costa. Una ensenada que no debes perderte en tu viaje es la playa de Mexota, situada en el término municipal de Tapia de Casariego. No dispone de un acceso sencillo por lo que probablemente disfrutarás de una jornada playera alejada de sombrillas y exceso de veraneantes. El paraíso te espera en Asturias.

Vietnam

Basta salir de las grandes urbes vietnamitas, como Hanói, Hoi An o Ho Chi Minh, para que los paisajes recuperen su cadencia y la vida vuelva a fluir con naturalidad. Aprovecha tu viaje para practicar senderismo entre los arrozales de Sapa, visitar el Parque Nacional de Cat Tien y navegar por las aguas esmeraldas de la Bahía de Halong.

Islas Galápagos

No trates de buscar semejanzas o de comparar este archipiélago ecuatoriano con algún lugar que hayas visitado antes. No se parece a nada y los supera a todos en autenticidad. Su alto nivel de protección ambiental impide el turismo masivo por lo que aún se puede disfrutar de fauna en libertad que no huye del ser humano. Iguanas marinas, leones de mar, tortugas marinas, tiburones e increíbles paisajes volcánicos te esperan este verano.

Almería

Existen lugares que desprenden un magnetismo especial y que invitan a liberarse de convenciones. Cabo de Gata es uno de ellos. Parte de su magia la transmiten sus paisajes extremos, salvajes, enérgicos y envueltos en leyendas. Uno de los más bellos es el arrecife de las Sirenas, cuya denominación se debe a que los pescadores confundían, en este lugar, a las focas monjes con los seres mitológicos.

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